A dos de tres caídas,… sin límite de tiempo

 ¿Arriba a mi izquierda?,… aquí tenemos un caballero, doctor,…

Jorge Marrón, el Dr. IQ.

 

Así se dirigía y preguntaba el famoso doctor IQ en su programa de televisión a finales de los años sesenta a alguna de sus cuatro asistentes, teniendo frente a él un auditorio lleno de personas y quiénes escogían, de entre ese público, a la persona que habría de responder la pregunta que estaba por formular el mentado doctor.

Voy camino al aeropuerto de la Ciudad de México y tanto arriba a mi izquierda como a mi derecha aparecen anuncios espectaculares – de esos que adornan con gala y arrojo las vías rápidas de nuestra ciudad- y como al Dr. IQ, me dan ganas de hacer muchas preguntas.

Muchas preguntas porque me vuelvo a dar cuenta de lo míseros que son muchos de los políticos de este país.

Míseros y tontos.

Reza uno de los mentados espectaculares “Cambiamos el 70% del alumbrado público de la Delegación Azcapotzalco”. Y aparece a un lado del mensaje una foto de un viejillo de bigote y una muchacha -de no malos bigotes- a su lado, abrazándole. Sepa la bola quiénes serán. Por supuesto el tono es de absoluto triunfalismo, nos informan de dicha hazaña como eso, una gran hazaña digna del aplauso y del reconocimiento por generaciones a tan loable y gentil logro.

La primera pregunta que surge es,  ¿por qué se cambió el 70% y no el 100% del alumbrado? Respuesta, no hay.

La segunda pregunta que surge es, ¿era necesario cambiar el 70%? Respuesta, no hay.

Tercera, cuarta y quinta preguntas, ¿se hizo el  cambio dentro del presupuesto originalmente estimado?, ¿se hizo un seguimiento adecuado al cambio de las mentadas lámparas para asegurar las mayores eficiencias y que el costo a la ciudadanía fuera el menor posible?, ¿se logró algún ahorro durante este proceso y dicho ahorro está en las arcas de la susodicha delegación? Respuestas,… se oye el chirriar de unos grillitos.

Otras preguntas más. ¿Cómo sabemos que las lámparas instaladas eran la mejor opción en cuanto a precio-calidad-ahorro en el consumo de energía?, ¿qué garantía tienen las nuevas lámparas y quién le va a dar seguimiento a que no fallen? y si llegasen a fallar, ¿quién se va a encargar de reclamar las garantías y cuál es el procedimiento para eso?

Ultima pregunta de este primer “round”. ¿Se favoreció indebidamente con la compra e instalación de las lámparas a la tía del viejillo o de la muchacha de la foto, o en su caso, a la del Delegado en turno?

Para todas estas preguntas, la respuesta son más grillitos.

Afortunadamente, para regocijo mío y quizás de ustedes, ahí no paró la cosa, no señor.

Metros más adelante había otro, también de la delegación Azcapotzalco que decía así como: “Dimos siete millones de barras nutricionales” y en esta ocasión, son unos niños los que aparecen en la foto al lado del mensaje.

Repito el procedimiento, primera pregunta ¿Eran necesarias las barras?

Segunda pregunta, ¿se estudiaron alternativas y como resultado de ese estudio, resultó que lo mejor era dar barras nutricionales en las escuelas a los niños de primaria? (Escuelas y niños de primaria, son dos suposiciones que yo hago en este momento).

Tercera pregunta, ¿cuál es la población infantil de la Delegación Azcapotzalco y de estos, cuántos niños y niñas eran objeto de esta prestación?

Cuarta pregunta, ¿cuántas barras le tocaron a cada niño, cada día, cada semana?

Quinta pregunta, ¿de qué sabor eran las barras?

Sexta y séptima preguntas ¿le preguntaron a los chavos si esos sabores eran los de su agrado?, ¿se podía cambiar la barrita en caso de que a alguien le tocara una de un sabor que no le gustara?

Ultima pregunta del segundo “round”, ¿Cuál fue el beneficio de esto?

Para todas las preguntas, la respuesta es la misma, no hay.

(Ahora, imaginen que sale una chica de buen ver, con muy poquita ropa y un cartelón en las manos que coloca sobre su cabeza, al tiempo que camina sobre un cuadrilátero y el cual lleva impreso el número tres).

Con esta imagen comienza el tercer “round”.

Siguiendo el camino por el que el siempre veloz y seguro Ricardo me lleva para no perder el vuelo, aparece oooootro letrerón más que dice “Duplicamos la policía en Cuajimalpa”. Asumo que quisieron decir que se duplicó el número de policías en activo en la Delegación Cuajimalpa.

Y como no me sé estar quieto, más preguntas me asaltaron (lo bueno es que ya hay más policías y de seguro atrapan a las asaltantes).

Primera pregunta, ¿por qué duplicar y no triplicar o cuadruplicar el número de policías?

Segunda pregunta, ¿cuánto nos costó o nos está costando a los ciudadanos el “duplicamiento”?

Tercera pregunta, ¿se analizaron opciones como equipar con mejor tecnología a los actuales policías de la delegación y a sus patrullas, y con esto hacer más eficiente su trabajo e incluso hacerlo más interesante para los mismos polis?

Cuarta de la serie, ¿si se analizaron esas opciones, cuáles fueron las razones para decidirse por el camino de duplicar la fuerza policial?

Quinta pregunta en secciones, ¿también se duplicaron los baños, las regaderas, los comedores y todas aquellas cosas que son requeridas por nuestros nunca bien ponderados uniformados para hacer bien su trabajo?, o ¿esto no se pensó?, o ¿se dejó para mejor ocasión?

Sexta pregunta, ¿se duplicaron también las capacidades de formación policial, de soporte y ayuda al trabajo policial y de auditoría al desempeño de los trabajadores del estado que usan la pistola y las esposas como herramientas de trabajo?

Séptima pregunta que va con retazo, ¿se invirtió también en asegurar que los lineamientos, reglas, ordenamientos, códigos y manuales que guían y soportan el trabajo policial estén actualizados y en conformidad con las mejores prácticas a nivel mundial?, y si se hizo, ¿quién se encargó de eso?

Para acabar con este tercer “round”, las respuestas es que no hay respuestas.

Y haciendo un descanso entre “round” y “round” les cuento que claro, no podían faltar los anuncios del partido Verde, ese partido tan apegado a la ley y que se ha convertido en el látigo castigador de cuánto dueño de circo hay en este país. De pronto frente a mí, aparece un letrero que dice a la letra “En el Verde pensamos en lo que te importa”. ¿Really?,… no les digo lo que pensé, pero rima y termina con “dre”.

Ah, pero el que se llevó las palmas lo vi hoy sobre el periférico de Guadalajara. Anuncio con fondo color naranja quemado, una oración de dos palabras y un nombre de partido con su logo.

En el anuncio en cuestión se leía, “No robamos”. Firmado por Movimiento Ciudadano.

Última andanada de preguntas, lo prometo.

Primera pregunta, ¿de verdad?

Segunda pregunta, ¿así como no roban, tampoco matan, fornican, desean a la mujer del prójimo y santifican las fiestas?

Preguntas de la tres a la once, ¿se lavan los dientes después de cada comida?, ¿le dan ‘domingo’ a sus hijos?, ¿no se pasan los altos?, ¿barren las banquetas frente a sus casas?, ¿nunca conducen a exceso de velocidad?, ¿nunca han dado una “mordida”?, ¿respetaron a maestros y maestras durante sus años de formación escolar?, ¿dan diezmo?, ¿visitan con frecuencia y ayudan en hospitales, orfanatos y casas de asistencia?

Ultima pregunta de este último “round”, ¿pero de veritas, de veritas, por vidita suya que no roban?

Para ser político no se necesita tener ni vergüenza ni tampoco materia gris en pleno funcionamiento. Basta con hacer algo y clamar a los siete vientos y a los cuatro mares que son la pera marinera. Explicaciones, valoraciones, medición de efectividad, administración financiera, indicadores, comparación de resultados contra acciones presupuestadas,… ñah, pa´qué, como dice el mismísimo “conejo” Sartoni, gran amigo mío.

Por eso les llamo míseros, porque no nos dicen cuál era el punto de partida y el de llegada, porque creen que somos tan estúpidos que no nos merecemos las explicaciones de su actuación, porque creen que en el dizque hacer está el logro, y no en la medición de la eficiencia de lo que se hizo.

Les llamo míseros porque teniendo todo para hacer las cosas bien y porque teniendo todo para lograr el cambio, sencillamente no les da la gana hacer lo que se debe, como se debe.

Pero sobre todo, les llamo míseros porque el recurso más importante y lo más necesario para hacer lo que claman haber hecho -el dinero- se los dimos nosotros, el cual tomaron sin ningún esfuerzo. Su trabajo consistía en hacer el mejor uso de ese recurso e informarnos acerca de lo bien que lo administraron. Y no hacer apología de algo que definitivamente no hubieran podido hacer sin nuestro dinero.

Y por esto mismo, también les llamo tontos.

Guadalajara, Jal., a 27 de marzo de 2015.

Publicado por JC Christy

Pasajero de esta nave llamada mundo,... deseoso de escribir, de compartir ideas, reflexiones, y lecciones aprendidas... con el reto de hacerlas sencillas e interesantes, buscando motivar, divertir, enseñar, aprender.

Un comentario en “A dos de tres caídas,… sin límite de tiempo

  1. Para cuando llegaste a la última pregunta, el disco duro todavía buscaba alguna razón lógica para la primera… Si le rascas más el riesgo es que arda la herida y te contesten como a Aristegui… tones para los preguntones.
    Saludos Juan Carlos, buen ejercicio.

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