Y creíamos que era nuevo,… y creíamos que no iba a cambiar.

Here, there and everywhere.   John Lennon y Paul McCartney

Una de las cosas que más risa me da por el absurdo que guarda, es escuchar que alguien dice o escribe, “el mundo está cambiando”, queriendo decir que las cosas ya no son lo que eran o peor aún, queriendo ilustrar que la evolución es de tal magnitud que si no hacemos, estudiamos o compramos tal o cual cosa, estaremos fuera de combate en poco tiempo, fuera de onda decíamos en los años setentas.

Como si el cambio no llevara gestándose algo así como cuatro mil quinientos millones de años en el tercer planeta de este sistema solar, que es la casa de todos nosotros o cerca de quince mil millones de los mismos si consideramos el universo desde la última gran explosión.

Y el/la que lo dice, lo comenta como si el cambio no hubiera sucedido en tiempos de los romanos y sus conquistas del mundo mundial, o cuando Lutero se inventó esa desviación del Catolicismo que cercenó los pingües ingresos de una iglesia acostumbrada a avasallar y que tanta tela ha permitido cortar a un montón de iluminados, o cuando Cristóbal Colón y su cuadrilla de locos llegaron a la isla entonces llamada de Guanahani o Guaraní -vayan ustedes a saber- y desataron ese intercambio de hostilidades en el que los españoles trajeron la viruela y se llevaron montañas de oro como compensación.

Imaginen lo que pasaron los Mexicas algunos años después de ese desembarco, cuando el imperio que construyeron durante doscientos años se les acabó en menos de tres. Ah, pero el cambio recién sucede ahora, según algunos.

Sin embargo y a pesar de este rollazo, déjenme contarles que hoy escuché por la radio una cosa en la que no había reflexionado.

Hoy un afamado locutor de un famoso programa de radio mencionó que el iPod está muerto, acabado, caput.

Después de escucharlo me quedé un poco como, ¡ah, chihuahua!

El iPod. No sé ustedes, pero yo recibí uno como regalo a finales del 2007 y lo usé con fruición hasta hace alrededor de unos dos o tres años. Desde entonces no lo he vuelto a tocar o usar.

No sólo eso, recuerdo con claridad prístina, cuando allá por el 2001, una mañana igualmente de clara, mi querido amigo Phil, hijo predilecto de las tierras de Gales y quien trabajaba conmigo en un proyecto en España, me mostró su, en ese entonces, reciente adquisición. Un iPod.

No sabría decir que versión de iPod era, ni tampoco cuántas hubo. Lo que sí recuerdo es que aquel era blanco, con su pantalla gris verdoso y la tipografía de las letras en el menú, eran del típico estilo que Apple usaba en todas sus computadoras, como en la Mac Classic -la cual, by the way, ya también se murió.

Por supuesto que lo que más grabado se me quedó era su rueda táctil con lo que se podía hacer de todo dentro del iPod. Al que se le ocurrió y/o desarrolló la idea, deberían haberle regalado un Boeing 747 como recompensa. Increíble idea.

Pero el caso es que hoy, un aparatejo que apareció hace 15 años, ya está muerto.

Lo mismo podríamos decir del tocadiscos, del radio de transistores y del walkman.

Tampoco éstos vivieron muchos años, quizás un poco más que el iPod, pero también se murieron. También dejaron de venderse y por lo mismo de producirse.

Así que el iPod no hizo más que seguir a sus antecesores. Quizás se murió más rápido y alguno de ustedes estará pensando, el cambio es el mismo, lo que hoy es diferente es la velocidad del cambio. Y sí, puede ser. No lo discuto.

Pero veamos lo siguiente, la aviación comercial tiene sesenta o setenta años de ser una alternativa masiva de transporte, el automóvil acaba de cumplir cien años y si bien nuestros autos difieren de aquel modelo T de la Ford, en realidad son prácticamente iguales a los que circulaban hace por lo menos 50 años. La televisión nos sigue entreteniendo como lo hace desde hace cuarenta o cincuenta años.

Los trenes, los libros, los relojes de pulso, han cambiado relativamente poco desde hace mas de doscientos años.

Quizás lo que no hemos terminado de ver y/o entender es la inmovilidad del cambio o que al final, el cambio es constante y permanente, pero tiene diferentes velocidades.

Hoy alguien se admiraba de que el iPod ya no existiera más.

Yo me alegro de que hubiese existido, como el tocadiscos portátil o el primer walkman que utilicé en casa de los Naranjo, cuando Don Alí llevó uno a su casa y yo pude escuchar mi cassette favorito de Styx en aquel aparato y con ello re descubrir lo fascinante que es estar aquí.

El rey ha muerto, viva el rey.

Monterrey, N.L. a 25 de marzo de 2015.

3 comentarios en “Y creíamos que era nuevo,… y creíamos que no iba a cambiar.

  1. Hola Ana Laura,…. Muchas gracias. En honor a la verdad, me vienen a la cabeza más ideas de las que puedo escribir. Quisiera no tener que ir a trabajar para tener más tiempo de escribir, aunque ya tu hermano Manuel nos volvió a levantar la vara más alto todavía, uuuffff. Quizás algún día. Muchos saludos.

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