Retazos con hueso (6a. parte del capítulo)

La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado.   Gabriel García Márquez.

Si no se han aburrido todavía de mis historias, déjenme seguirles contando más de este entramado mágico (así bautizado por mi querida amiga la Dra. Lourdes Celada) llamado China.

Ya les comenté de lo limpio que encontré Taipei, pero lo que no dije es que en general, en cada sitio en el que he estado, la limpieza campea. No hay basura en las calles y avenidas de estas grandes ciudades y no porque sus habitantes no se empeñen en ensuciar, sino que hay un verdadero ejército de chinos limpiando todo, por todos lados, todo el tiempo.

Lo que de plano si choca mucho de estos chinos es que les da por escupir todo el tiempo, escupen en la calle, en los botes de basura, en los parques, etc. Esa si es una costumbre bastante asquerosa. Uno se tiene que ir cuidando en la calle de no pisar un escupitajo.

Los chinos fuman bastante y aquí no hay todavía un marcado sentido a la protección de los no fumadores. Al menos no nos ha tocado que nos pregunten al entrar a un restaurante si queremos sección de fumar o no y sí nos han tocado vecinos en la mesa de al lado fumando durante la cena, como en los muy lejanos días de nuestro México lindo y querido. Ni modo.

Aunque ya lo mencioné de pasadita, vuelvo a decirles que a pesar de que todo está perfectamente marcado e indicado en calles, avenidas, estaciones del metro, plazas, sitios turísticos, etc. los chinos son un desmadre. No se forman ni respetan los señalamientos, se meten en sentido contrario, se pasan el alto con una mano en la cintura, se cruzan por donde no deben, se meten por las salidas, se salen por las entradas, de verdad, les vale madre.

Calle cualquiera en día y hora cualquiera.
Calle cualquiera en día y hora cualquiera.
Tráfico tipo DF. Estos chinos andan descalzos.
Tráfico tipo DF. Y nótese que estos chinos andan descalzos. ¿Y las bicis, apá?

Otra de las cosas que es relativamente fácil percibir de este país o de esta sociedad, es lo jerárquicas que son las cosas. Y es esta jerarquía lo que quizás contribuya a soportar el desmadre del que hablo. De hecho, al ir caminando por cualquier calle se puede observar una especie de cadena alimenticia vehicular, que funciona más o menos así (tratando de usar animales del zodiaco chino):

Autobús = dragón

Auto = león

Motocicleta = toro

Bicicleta = perro

Peatón = ratón

Con esta estructura, ya se imaginarán quien gana y quien pierde. Aquí los peatones son prácticamente invisibles, claro, hay tanto güey aquí, que si un carro se lleva de encuentro a dos o tres peatones por día, pues ni quien lo note.

A tal grado se vive en base a esta cadena que si uno está parado en la esquina de una calle y se pone el semáforo en verde para los peatones, más vale no dar un paso a ciegas, hay que voltear para todos lados, incluyendo suelo y cielo, so pena de que le pase a uno una moto por encima, sobretodo una que no solo se está pasando el alto, sino que además va sin luces, en sentido contrario y encima circulando por donde no debe.

Muestra de que ni mentí, ni exageré
Muestra de que ni mentí, ni exageré. Nótense los peatones queriendo atravesar por un crucero, sin miedo a la muerte.

Si uno está formado pero deja un espacio mayor a 14 nanómetros con respecto de la persona de enfrente u objeto a alcanzar ya sea una taquilla de venta de boletos del metro o una fila para abordar un avión, tengan la seguridad de que un chino se les cuela sin el menor remordimiento, aclarando que lo hacen en mucha mayor proporción los hombres que las mujeres.

Hablando de hombres y mujeres, es probable que ya lo sepan, pero les pido por vidita suya que hagan como si nunca lo hubieran escuchado, sino me voy a sentir mal.

En estas tierras que alguna vez invadió Gengis Khan, los hombres valen mucho más que las mujeres, principalmente porque a diferencia nuestra, la vida familiar tiende a ser más patriarcal que matriarcal, además de que en el campo, un hombre –por su capacidad física- tiende a ser más útil que una mujer.

Y por favor que nadie se ofenda con esto ni vayan a querer acusarme ante la CNDH, ¿eh?, yo solo escribo lo que veo.

De hecho, esto es tan marcado que cuando esta tierra era gobernada por los emperadores, las habitaciones de los varones en los palacios estaban siempre del lado oriental mientras que las de las mujeres estaban del lado occidental. ¿Por qué? Pues por la importancia que tiene la salida del sol vs. su puesta.

Incluso, en la Cd. Prohibida, hay leones de mármol a cada lado de los accesos principales del sitio y siempre, el león macho está del lado derecho (oriente) y la leona está del lado izquierdo (poniente).

Y seguro más de uno de ustedes debe estar pensando, ¿y este güey cómo sabe que eran machos o hembras, si solo eran estatuas? ¿pues qué les anduvo hurgando? pero la respuesta es muy sencilla, el león macho tenía una reproducción del mundo debajo de su garra izquierda, mientras que la leona tenía un cachorro bajo la suya propia. ¿A verdad?, si sí me fijé.

La leona y su cachorro.
La leona y su cachorro.

Este asunto de hombres y mujeres me lleva a contarles del tema del control natal. Es muy probable que uds. sepan o hayan oído hablar que en China, por mandato del gobierno, las parejas solo pueden tener un hijo.

Pues bien, ya estando aquí aprendimos que esto es cierto pero solo a medias. Esta regla, solo se aplica en las ciudades más importantes, donde el gobierno realmente puede dar un seguimiento a este asunto. En las pequeñas poblaciones del campo y/o las montañas esta regla en realidad no se sigue, con lo que aún hay familias de varios hijos. O sea que el crecimiento demográfico por estos lares sigue a todo lo que da!!!

Lo que quizás no sepan del todo, es que esta ley o regla está en vigor solo desde 1980, por lo que es relativamente nueva. Además si una pareja se monta en su macho y quiere tener otro hijo, viviendo en Beijing o en Shaghai o en alguna otra ciudad importante, puede hacerlo, solo que tiene que pagar una multa.

Cuando la ley se creó, la multa era de 2,000 yuanes. Hoy, la multa es de 150,000 yuanes, el equivalente a poco más de $22,000 dólares americanos. Como podrán suponer no son muchos los que se avientan el trompo a la uña.

Aquí abro un paréntesis. En Monterrey tenemos una ley más o menos similar, sólo que se aplica no al nacer sino cuando uno quiere inscribir a los hijos en la escuela. Hay que pagar una contribución o derecho de piso que puede ir de los $1,000 a los $5,000 dólares por huerco, lo que lo deja a uno temblando. Nosotros que cultivamos tres criaturas, hemos temblado durante mucho, mucho tiempo. Cierro paréntesis.

Eso sí, sean niños o niñas, todos los huerquillos que llega a ver uno en la calle traen puestos zapatos rojos. ¿Saben por qué?, si son buenos lectores, la respuesta pueden decifrarla más adelante.

Una cosa más que llama la atención es el gran número de personas que usa lentes y por lo visto, desde muy jóvenes. Según mis compañeros de viaje, se debe a que leen mucho, pero yo no creo que sea por eso. Yo creo que más bien se debe a alguna falla o desorden de tipo genético. Pero sí es notoria la cantidad de chinillos y chinillas usando gafas.

Y bueno,… hasta aquí llego nuevamente esta noche. Mañana les cuento de esas maravillas llamadas la Muralla China y la Ciudad Prohibida. Qué cosas.

Beijing, 2 de diciembre de 2011.

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